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Calendario Científico 2019 - Febrero

¿Cómo puede la citometría de flujo por florescencia (CFF) sustentar el diagnóstico diferencial de la hematuria?

Se examinó a un varón de 80 años durante una revisión de rutina para controlar su diabetes mellitus. Se encontró microhematuria, y el examen de la orina por CFF señaló que los hematíes eran isomórficos, lo cual era coherente con el sangrado no glomerular. Se realizó citología de orina, que desveló la presencia de células cancerígenas de origen urotelial.

La hematuria se define como la presencia de hematíes en la orina. Las causas pueden clasificarse como glomerulares (es decir, con origen en el riñón) o no glomerulares. Entre las últimas se incluyen las infecciones del tracto urinario o los cálculos en este tracto, entornos en los que los vasos sanguíneos dañados por esas causas vierten flujo directamente al tracto urinario. Por su naturaleza, este tipo de hematuria se caracteriza por la presencia de hematíes isomórficos que se distinguen como población específica bajo CFF. A veces, como sucede en este tipo de casos, la hematuria no glomerular puede también tener su origen en un cáncer del tracto urinario.

HEMATÍES ISOMÓRFICOS

¿Qué enunciado es cierto en relación con los hematíes isomórficos?

Su presencia es un indicador de hematuria glomerular.

A menudo varían en cuanto a tamaño y forma, a veces con protrusiones vesiculares al interior y al exterior.

Sobre todo, tienen el aspecto de células redondas o bicóncavas de superficie lisa y tamaño uniforme.

Los hematíes isomórficos sólo se observan en pacientes con macrohematuria persistente.

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Fundamentación científica

El análisis de orina es un método eficaz para detectar enfermedades del riñón o tracto urinario. Además de aportar otro tipo de información, la hematuria puede ser un signo fundamental de la presencia de una enfermedad del tracto urinario y renal. La hematuria puede ser también fisiológica, ya que la enfermedad puede ser intermitente (p. ej., ejercicio físico intenso, contaminación por menstruación) o deberse a una predisposición hereditaria (p. ej., hematuria familiar benigna) [1, 2].

En el caso de la hematuria patológica, la forma de los hematíes cobra especial importancia, ya que puede dar pistas respecto al origen del sangrado. Encontrar su fuente permite diferenciar entre hematuria postrenal y renal, y ayuda a decidir si se envía al paciente al urólogo o al nefrólogo. Los dos tipos de hematíes principales pueden encontrarse en los sedimentos de la orina: isomórficos y dismórficos, lo que indica sangrado no glomerular y glomerular respectivamente [1, 3].

Los hematíes isomórficos (también denominados eumórficos) tienen el aspecto de células en forma de disco redondeado o bicóncavo y superficie lisa, y una apariencia bastante uniforme. Por otra parte, los hematíes dismórficos presentan formas y contornos irregulares, así como una amplia variedad de morfologías [3] (se ofrecerá una explicación más detallada en el calendario de noviembre).

Los hematíes isomórficos, población celular con formas y tamaños similares, son indicadores de hematuria postrenal no glomerular; es decir, de sangrado de la pelvis renal, los uréteres o la vejiga.

Asimismo, la morfología y el contenido de hemoglobina de los hematíes puede también variar dependiendo del pH, la gravedad específica y la osmolalidad de la muestra de orina, así como de un análisis del espécimen que se haya demorado. En la orina hipertónica, los hematíes comienzan a encogerse y a adoptar formas festoneadas, como los equinocitos. Un equinocito es un hematíe con muchas proyecciones espinosas distribuidas regularmente, que le dan un aspecto erizado. Por el contrario, los hematíes se hinchan en orina diluida o hipotónica, hasta el punto de que la membrana celular se rompe y la célula vierte su hemoglobina. Estas membranas vacías se conocen como fantasmas de eritrocitos o sombras celulares [1]. También se produce un aumento de la lisis celular entre los hematíes en orina con una gravedad específica inferior a 1.010 y ante pH alcalino. Los procesos de lisis con frecuencia se observan si el espécimen permanece a temperatura ambiente durante un tiempo prolongado: el pH puede alcalinizarse por el crecimiento y la actividad metabólica de las bacterias. Este tipo de variaciones morfológicas no permite extraer conclusiones fiables sobre el origen de los hematíes (se resume en el punto [4]).

Diagramas de dispersión

Bibliografía

[1] European Urinalysis Group of the ECLM (eds. Kouri T et al.) (2000) European Urinalysis Guidelines. Scand J Clin Lab Invest. Vol. 60. Supplement 231.
[2] www.ncbi.com: Genetic testing registry.
[3] Poloni JAT, Bosan IB, Garigali G, Fogazzi GB (2012) Urinary Red Blood Cells: Not Only Glomerular or Nonglomerular. Nephron Clin Pract. 120:c36-c41.
[4] Over S (2002) The Effect of Delay in Processing on Urine Particle Analysis. Sysmex J Int. Vol. 12 No. 1.

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